Solamente escribiendo, siento que digo lo que pienso.

Mostrando entradas con la etiqueta Fotos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fotos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de mayo de 2010

Textos y dibujos de Jorge.



Hoy, mas que nunca la humanidad empieza a elevar su clamor contra las injusticias de sus gobernantes que sólo buscan su propio beneficio, abandonando todo principio ético, y olvidando que su misión es trabajar para el bien común, especialmente el de aquellos mas desfavorecidos y necesitados.

Oímos hablar de poderes en la sombra, de conspiraciones, de atentados contra la humanidad, de enfermedades creadas en laboratorios ocultos; descubrimos las grandes mentiras como la famosa falsa epidemia de gripe; vemos cómo salen a la luz estafas como la del cambio climático; descubrimos que los coches eléctricos fueron inventados hace mucho tiempo (y posteriormente destruídos) con estupendos resultados, pero... el oro negro sigue siendo el alimento de los bolsillos de unos pocos.

Nos situamos impotentes frente a las pantallas de nuestros televisores constatando tantos y tan variados horrores: las grandes hambrunas junto a los excesos de producción tirados por los suelos, las guerras sin sentido sólo con fines económicos, el dinero como único protagonista y dios absoluto de esta insolidaria sociedad de consumo que a todos nos está devorando la energía, la ilusión, los sueños. Y el miedo, el creciente miedo con el que los poderosos tienen a bien contaminarnos cada día, por si no fuese suficiente con envenenar nuestros alimentos, nuestra tierra, nuestro aire, nuestros cielos, mares y ríos. ¡Menos mal que hay ya muchos que se están despertando del sueño robótico al que nos han inducido!

Y Jorge... Él estaba ya despierto hace mucho. Prueba de ello lo que me encontré en uno de sus preciosos diarios:





La forma de un ser vivo dice mucho sobre su pensamiento. El elefante, con su grandeza y enorme cabeza, me hace de inmediato pensar en la inteligencia; y en su lento movimiento, veo también la serenidad y la sabiduría. En el león es su rugir, su boca, sus blancos y brillantes colmillos amenazantes, defensivos. Es un puro símbolo de supervivencia, de nobleza, y aún más, de lealtad y sinceridad. El león no ataca sino es para alimentarse. Se le llama el rey de la selva por su carácter noble y su gran belleza. Su piel, a veces alargada, tiene tonos amarillos y negros, colores de sabiduría y soberbia. Su arrogancia y talante son una muestra única del poder de la vida salvaje.


¡Cuánto tiene el hombre que aprender aún de la naturaleza! Poco a poco se van destruyendo culturas milenarias en recónditos parajes que ni siquiera la mayor parte de los hombres saben que existen. Cuánta sabiduría destruida, creyendo que la nueva, inculcada casi siempre con sangre y violencia, dará a estos primitivos seres la dignidad, que según los 5.000 (1) nunca tuvieron. Pero los 5.000 no saben que el dinero no compra el amor y el linaje de generaciones antiguas, con sus propias culturas no se podría comprar, ni tampoco borrar de la faz de la tierra.


Este capitalismo absurdo, esta inmoral religión, toda esta falacia hipócrita de esta sociedad moderna me da nauseas, y escapo de ella adentrándome serenamente y convulsivamente, en la destrucción de esa parte de mí que irremediablemente, debido a años de contaminación, todavía me tiene atrapado en su tela de araña. Cada día que pasa veo cómo la tela de araña se va agrandando, y seres de todas clases, menos los animales, están atrapados en ella. Tela construida por los 5.000 gobernantes de este planeta, que manejan lo que ellos mismos llaman un mundo moderno a las puertas del siglo XXI, y como no tienen bastante en la tierra, ahora quieren invadir el espacio.


Quisiera aislarme en algún lugar donde el cemento y alquitrán no existan; un lugar salvaje donde la luna y el sol sean los únicos reyes y los únicos gobernantes. La tiranía democrática, la constitución hipócrita, falacias inventadas para putrefactar a la vulnerable juventud que se esconde en las drogas en sus tesis hechas mil veces ya antes. Todo está inventado ya en el mundo. Sólo queda algo aún no inventado: la libertad.

La libertad la inventa uno mismo. Cada uno ha de conquistar la suya propia y olvidar al vecino. Concentrarse en uno mismo, ser sanamente egoísta y romper a trozos el cuadro de estos flamantes anuncios de consumo. La última revolución está empezando. Yo soy uno de los muchos que la hemos comenzado. Dejadnos ser nuestro destino, y aunque no nos dejéis, todos vuestros trucos, vuestras drogas, vuestras películas, vuestras leyes democráticas, no nos pararán en nuestra lucha. Todavía no ha empezado, pero el alma está despierta y los secretos desvelados. Las mentes no han sido del todo lavadas, y queda poco tiempo ya de vuestro reinado. Millones de años tiene nuestro planeta. Millones de hombres quieren nuestro planeta, pero el planeta es de sí mismo, y la naturaleza es la única fuerza dominante; no la desafiéis u os destruirá. Dormid tranquilos 5.000 esta noche; quizá mañana sea vuestro fin.




(1)(Nota al pie de página del propio Jorge)  5.000 es el número de personas que rigen y gobiernan cada movimiento del mundo. Son los que toman las decisiones. Son los que rigen el mundo. Son 5.000 pedazos de mierda.





El mundo parece seguir empecinado en condenar lo que de él mismo ha surgido.



Anoche dormí profundamente. Mi ira resbaló entre los dedos y abandonó mis entrañas. Hoy no siento odio, pero sí desconfianza.

El que tanto juzga, está cargado de pesares. El que ríe, es tímido; la vergüenza, le tiene acorralado.




jueves, 15 de abril de 2010

Cartas entre Jorge y su madre

Mi querida Mar me dio la idea de publicar la carta que Maribel, madre de Jorge, escribió a su hijo hace tiempo. Ella la ha ido incorporando en varios comentarios, pero es tan hermosa y emotiva, que merece un sitio de honor en este blog.

Entre las muchas cartas a su madre y familia que aparecen en el libro de Jorge, me he permitido escoger la que ahora publico porque es la mas tierna y amorosa. Creo que es bueno dejar hablar ahora al hijo y a la madre.

Gracias a todos los que alimentáis este blog con tanto cariño y respeto.

Sofía




Querida madre María Isabel:
                                                                                                    19 de Julio de 1998

Soy tu hijo Jorge, el que te salió más vulnerable y débil de los tres que has tenido. Verte sufrir estos días me hizo creer que mejor sería que Dios me llevase con Él. Quizás tengáis razón, y yo no quiera dejar las drogas, pero lo seguiré intentando.

Si por alguna razón muero, quiero que sepas que te admiro más que a ninguna otra persona de este mundo y, aunque te cueste creerlo, me has enseñado cosas tan importantes que siempre llevaré conmigo esté donde esté.

Tengo tanto miedo a vivir, que voy a buscar a ese Dios del que tantas veces me has hablado. Cuando lo encuentre, sólo tendrás que mirarme a los ojos para saber que Él está conmigo como lo está contigo. Os quiero tanto a todos que me entristece pensar en esta desunión que nos rodea, pero también sé que mi padre es el mejor padre, y que mis hermanos son los mejores hermanos, pero tú eres la más especial, y quiero pedirte perdón por el dolor que te he causado. Jamás lo hice con maldad.

Si ahora vuelvo a marcharme, estaréis conmigo siempre. Si por alguna razón desaparezco, os haré saber, tarde o temprano, dónde estoy y cómo me encuentro. Pero estad tranquilos, porque creo que esto difícilmente sucederá. Tengo mucho que conseguir, mucho por lo que luchar, y si llega algún día especial que todos esperamos, todo este dolor habrá valido la pena.

Tu hijo,
George W. Brown


Carta a mi querido hijo Jorge
Recordando un día 5 de mayo del año 2005

Querido hijo: Aquí estoy a los pies de tu tumba, en un día soleado, (religiosamente llamado mes de Maria, mes de Las Flores).

Hoy hace dos años que te fuiste en plena flor de tu existencia. El campo está a rebosar después de la lluvia caída en estos últimos días, y el sol calienta ya lo suficiente como para aligerarnos de las pesadas vestimentas del invierno; aunque el alma, por el resto de mi vida, continuará vestida con el luto riguroso de los recuerdos.

Cuando vinimos aquélla noche a Sotillo para preparar tu entierro, el viento arreció con furia, y parecía como si los árboles fueran a arrancarse de cuajo. ¡Que tristeza Jorge, aquel trayecto en esa lúgubre noche, habiendo tenido que dejarte en tan inhóspito lugar, donde abren en canal a quienes han tenido la fatalidad de morir de una forma fuera de lo normal. No hay palabras que puedan describir el sentimiento de impotencia y dolor, sabiendo que pasarías esa noche sin compañía alguna.

Todos salimos en caravana hacia el pueblo para prepararte el lugar donde tu cuerpo reposaría por última vez. Ahora si, por fin habías logrado coger ese sueño tan profundo que tanto ansiabas. A las seis de la tarde del día siguiente ya te habíamos preparado la sala del Tanatorio como si fuera tu propia casa.

De una noche dantesca pasamos a una primavera radiante. Recogimos flores silvestres del campo que colocamos en búcaros de barro y cobre. Del cuarto trastero, bajamos todo lo que pudimos encontrar: tu paleta de pintor todavía con el olor reciente de todas tus mezclas de colores. Cambiamos los cuadros que colgaban de las paredes por los tuyos y colocamos fotografías, algunos juguetes, tus recuerditos... todo, para que te sintieras abrigado y no te sintieras solo.

Llegó el furgón con tu cuerpo que colocaron frente a nosotros separados por una vitrina de cristal. Estabas envuelto en una especie de sudario de seda blanca con las manos cruzadas sobre tu pecho donde te puse un crucifijo y el rosario que tantas veces habíamos desgranado tu abuela y yo pidiendo un milagro. Tu pequeño habitáculo transitorio comenzó a llenarse de coronas de flores. La sala, quedo realmente muy acogedora. Pero si me dolió inmensamente una cosa: no haber podido contemplar tu rostro mientras te velábamos, pues tu tía Tochi dijo que sería mejor cubrirlo porque estaba amoratado. Entonces cogí el pañuelo de tu amigo Miguel y te tape con el. Si pude al menos darte el último beso sobre tu rostro gélido y de nuevo contemplarte y comprobar que te habías dormido como un niño recién nacido. Cerraron la caja y a hombros te llevaron tus dos hermanos y alguien más hacia la iglesia donde te ofrecimos una misa. Después, todos en procesión bajamos andando hasta el cementerio donde por última vez te dijimos adiós.

¡Cuantos adioses, a lo largo de nuestras vidas! ¿No es cierto Jorge? ¡Y cuantas lágrimas de vuelta a casa ya sin ti, cada vez que te dejaba en la estación Sur para regresar a Lisboa después de tus visitas relámpago. ¿Y quien nos iba a decir a los dos que este sería el último de ellos?

Me mandaron a dormir y nadie absolutamente nadie se quedo velándote. Todos nos fuimos pues a la mañana siguiente teníamos que dejar tu cuerpo bajo tierra. Luego, pasado el tiempo, me dolió no haber estado consciente de nada. Me manejaron como si fuera una marioneta, y lo que mas hubiera deseado es haberme quedado a velar tu cuerpo toda la noche. ¡Otra vez solo mi niño! Aún no me podía creer que ya no estabas en este mundo. Solo tu hermano David bien entrada la madrugada estuvo contigo durante dos horas llorando amargamente junto a tu féretro, en esa noche que debió ser para él, una de las más tristes de su vida. El hermano que jugó contigo, se sintió desmoronado quizás añorando esos momentos de la infancia cuando todo es juego, risas, y diabluras de niños... Posiblemente también sintió no haberte dado más abrazos...

¡Hijo de mi alma! ¿Qué puedo decirte hoy que me duela menos que ayer? Nada, porque el mismo dolor sigue ahí, agazapado, escondido, disimulado, disfrazado de una entereza que es ficticia, sólo de cara a los demás. Pero aquí entre los dos te confieso que lo que mas me consuela es poder venir al cementerio y sentarme sobre esta losa fría de mármol que cubre tu cuerpo, pues sentada sobre ella, pienso que puedo dar calor y alivio al tuyo tan repleto de heridas... Me inclino y te digo bajito que te quiero, que te echo de menos muchísimo, y que volvería de nuevo a vivir todo el dolor que sufrimos los dos con tal de tenerte otra vez a mi lado. ¿Qué es lo que falló en tu recuperación Jorge? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué hicimos mal?

Quiero invitarte a que gocemos juntos de esta tarde tan preciosa, tan especial. Mira como las nubes se van desplazando sobre nosotros en el cielo. Son rosas, violetas, amarillas, azules, grises, anaranjadas... Esos mismos colores que tú dejaste plasmados en tus cuadros. Parece como si el cielo nos estuviera haciendo un homenaje con este atardecer. Los pájaros enloquecidos trinando sin parar, vuelan entrecruzándose por encima de las copas de los altos cipreses que te dan sombra, y parece como si fueran a chocar entre si. Y para colmo, mira este gatito que se ha incorporado en este momento. Está sentado justo enfrente de mí, y no se mueve. Nos mira como entendiendo lo que pasa. No me lo puedo creer. Es demasiado hermosa la escena. Sin poderlo remediar, de pronto un sin fin de lágrimas serenas resbalan por mis mejillas. Siento una profunda emoción dentro de mí. No sé porque me viene una imagen muy entrañable de aquéllos pequeños arroyitos que aparecían al principio de cada primavera sobre las praderas de nuestra querida "puerta del sol" cuando íbamos de paseo por la finca del Hoyo. Nada tendría que ver este recuerdo con mis lágrimas, pero ha surgido de repente, y simplemente me ha gustado recordarlo y compartirlo contigo.


Aún sintiendo esta pena en mi corazón que me ahoga por dentro, contemplando tanta belleza, desde este lugar sagrado donde reposas, percibo la caricia de consuelo que me envías. La seguridad de que estás conmigo de otra forma, me hace ver tu sonrisa traviesa y seductora que nos hacía resplandecer a los dos cuando todo iba bien. ¡Qué momento tan tierno, estamos compartiendo los dos en este mismo instante. Tan mágico, tan único, tan nuestro!

Es ya la hora de irme cariño mío. La tarde se va apagando lentamente, y los pájaros que antes revoloteaban tan ruidosamente, han debido retirarse a sus nidos para descansar de tanto alboroto. Las primeras estrellas comienzan a aparecer. Un airecillo, suave, pero fresco, ha empezado a levantarse, y de pronto me fijo en mi falda de campana color violeta y me quedo ensimismada contemplando el oleaje de la tela movida por el viento. Qué insignificante este detalle y, sin embargo, qué grandioso me ha parecido. Qué felicidad poder sentir el aire filtrándose por mis pulmones.

De pronto me siento sorprendida por otro oleaje de sentimientos que me invaden y no puedo resistirme a dejarme llevar por ellos, bajo esta luz apacible que va desvaneciéndose poco a poco, dejando paso a la penumbra de la noche.


Echo la última mirada a estas montañas que te rodean como si quisieran protegerte, y no puedo dejar de exhalar un hondo suspiro. ¡Qué majestuoso es todo lo que contemplo! La tierra, “nuestra tierra”, donde aprendiste a dar tus primeros pasos, tus primeros juegos, en aquéllos veranos interminables; la trilla en las eras, el olor a pinos y a jara, el panal de miel de Leonardo, los destellos de la luz de la luna, el olor a corrales y estiércol… Por ende el invierno con la Navidad, montando el belén, avivando el fuego de la chimenea contando mil cuentos… A veces la nieve. ¡Parecía un sueño!

Comenzando el otoño, las praderas se empapaban de agua después de una tormenta, y recuerdo tu impaciencia por salir a chapotear con tus botas de goma en cada charco que veías. ¿Cómo no ibas a gestar en tu alma todo ese amor hacia la poesía al contemplar tanta belleza? ¿Cómo no sentir nostalgia de todos esos momentos?

Todo lo que amaste, está aquí, a tu lado, acompañándote en tu eterno descanso.

Volveré mañana, y estaremos juntos de nuevo recordando tantas cosas.

Tu amiga del alma Kitty vino una tarde a traerte un gran ramo de rosas rojas, cuyos pétalos desprendidos, pronto emprendieron el vuelo con los primeros vientos del otoño.

No temas mi vida. El sol te dará abrigo mañana y los cipreses sombra. Los pájaros cantarán para ti. El gatito, ya no va a dejarte, pues te ha cogido cariño, y cuando yo no esté te hará compañía.

Ahora te dejo mil besos sobre tu nombre esculpido en el mármol, y otros mil sobre tu cuna de roble. Hasta mañana mi amor, que sueñes con los ángeles y nada temas, pues estoy siempre contigo.

Con todo el amor, tu madre
Maribel



Fotos con sus hermanos en la finca de la que habla su madre en la carta. Otra foto de la puerta del sol, también mencionada en la carta, en la que aparece con su prima Eva.






martes, 16 de marzo de 2010

Un escrito de Jorge sobre el hijo que deseó tener: Syrio



Me han dicho los números que voy a tener un hijo. Ella es la única madre y yo el único padre. Nos ha elegido porque su espíritu necesita de los nuestros que cada día se están nutriendo con todo aquello que nos invade en la ciudad y el mundo. Nacerá en una ciudad pequeña, y tomará su sabiduría de las plantas y del bosque. Después, correrá como el ciervo para perderse en su horizonte tan hermoso como el entero universo.


Siento ya tu extraña presencia, y a pesar del miedo, me sostengo con tres pilares. Te veré, y te tomaré en mis brazos. Estarás gritando, rompiendo a llorar. Sobrevolarán todas las gaviotas cuando tú  salgas. El sol brillará en lo alto, el aire será frío, y tu ambigüedad angelical se tornará en  imagen infinitamente proyectada.

Temblaré como en los templos, y serás, durante tu eterna infancia, mi eterno cuarto pilar. Te adoraré en las horas más tristes de mi existencia, y compondré música cuando estés tan dormido que no sientas nada. Velaré tu sueño con mis manos, que pintarán ángeles desnudos en valles espirales del Himalaya. En mis noches tenebrosas cubriré mi cuerpo bajo un espeso abrigo negro, caminaré no más de una luna para encontrarme con el vértigo de mi mirada. Después, correré a ti para acariciar el cuerpo de tu madre. Tú no verás mis lágrimas, aunque podrías verlo todo si pudieras alzarte de tu cuna. Ahora ves tus siluetas de sombra y los rostros hermosos de tu hermosura. Cuando llores en las noches de tormenta, encenderé un fuego y cantaré con la guitarra. Si no dejaras de llorar, seguramente lloraría contigo. A mí las noches de tormenta me inspiran enigmas y miedo.


Dejaré que todo lo aprendas solo. Con mi atenta mirada corregiré aquello que pueda, reiré con tu cuerpo y con tu cara, con tus juegos. Cuando seas más mayor, iremos al bosque a buscar líquenes. Criaremos ovejas y cabras, las ordeñaremos en invierno y aprenderás a leer con los libros más hermosos. Yo seré tu maestro hasta que puedas expandir tus alas y volar. Tú sabrás cuando, un día después de saberlo yo. Estaremos juntos siempre, aún estando en tres planetas diferentes: Simona, Giorgio, Syrio.

Esta gran responsabilidad que no más que vida, sólo me pesa en los momentos en los que no creo en el mundo y ni siquiera en ninguno de nosotros. Es absurdo este maldito mundo, pero admito cada destello de luz que el universo me pueda mandar. Quiero soñar con el lugar donde te creamos al juntarnos en tu semilla. Te pido ayuda desde la tierra, para que desde el mundo en el que estés sepas que necesito seguir sintiéndote. Sólo de mí depende mi lucha, pero sólo te pido que me transportes a tu mundo y que pueda recordarlo cuando despierte. Buenas noches, que los pájaros ya cantan al alba. Llévame contigo un día que no me tenga sino a mí mismo.




Fotos de Jorge niño y en su última etapa en Lisboa



           
Con su sobrina Elena

                                                                                     


Con su prima Eva


viernes, 26 de febrero de 2010

El libro de Jorge

Hola a todos:

Como vais entrando algunos nuevos, quisiera recordaros que hay un libro de Jorge Brown, en el que narra de manera intensa, bella y conmovedora su historia, especialmente su experiencia con las drogas y su gran lucha para superarlas. 

Este blog se inició en diciembre del año pasado y en la primera entrada se presentó el libro. Quizás queda tan atrás que muchos de los que entren ahora no sepan de su existencia. Por eso hoy lo incluyo nuevamente junto al prólogo del mismo Jorge.
Gracias a todos los que le vais siguiendo.

Sofía


Ésta es la primera vez que me decido a publicar algo. Este “algo” es un compendio de palabras, un laberinto de enigmas, un amasijo de sentimientos, un barco naufragado en el océano de la profunda tristeza, una búsqueda insaciable de lo desconocido, una ventana que se asoma a la muerte, una sonrisa cubierta de nubes, una lluvia de sinceridad confusa, una demostración real de la más pura de las contradicciones…

Este pequeño tesoro, tan valorado por mí, y que tanto consuelo me ha dado, es también mi mejor amigo y mi más fiel amante. Es mi intimidad, descubierta con el único deseo de permitiros comprender, si es que es posible, lo que yo no puedo.

Es un libro de reflexiones y de trabalenguas, de magia y de secretos, de dibujos y paisajes… Un libro soñado, escrito por un soñador, para otros soñadores.

Ésta es una historia personal sacada de mis diarios, de las vivencias, sentimientos y fantasías que han rodeado mi vida a través del tiempo, y muy especialmente, de los últimos años de mi devenir. Años de búsquedas y vacíos, años de batallas contra el monstruo gigante de la adicción, años de tristeza, años de sueños volando entre las nubes…

Por eso lo he titulado Diario Pendular, porque mi vida ha sido y está siendo un péndulo que sube y baja; algo que está en continuo movimiento; un movimiento de inmensos contrastes, un péndulo paradójico que busca sencillamente la quietud…, esa quietud que refleja el mar cuando está inmóvil y sereno.

Algo estoy persiguiendo y no sé muy bien qué es. Podría decir AMOR, pero me sonaría hueco. Podría decir DIOS, pero me suena opaco. Ése es el enigma que trato de desvelar, simplemente para poder seguir viviendo. He de averiguar qué es lo que ando buscando, y estoy seguro de no ser yo mismo, pues creo, dentro de mis múltiples dudas, saber quién soy. Lo que busco está entre las líneas de este libro. Es un algo escurridizo y sibilino, que quiere permanecer oculto, y que yo destapo abiertamente.

Nací en 1970, el día 3 de febrero, en la ciudad de Madrid. Soy pintor, y a la fuerza poeta. Soy bisexual y poli-toxicómano, en actual estado de rehabilitación, y esto que os ofrezco son pedazos de mis entrañas. He vivido en Florencia, Roma, Barcelona, Londres, Ibiza, Cádiz, y actualmente vivo con mi madre en el piso que me vio nacer, aquí en Madrid.

Conozco multitud de centros de rehabilitación para toxicómanos, y también varias y muy diversas teorías acerca de la adicción. Soy un experto en la materia, principalmente debido a que en los últimos siete años de mi vida he estado saliendo y entrando de diversos centros. He sido tratado por demasiados psiquiatras y demasiados terapeutas. He arruinado las reservas de capital de mis padres. He robado, delinquido. He sido juzgado. He cumplido condenas en centros. Me he prostituído, y he dado mi vida por una dosis de caballo.

Actualmente llevo tres meses en un nuevo programa terapéutico (odio esa palabra), y en el cual, después de tantos fracasos, he decidido dejarme llevar y mantener mi abstinencia. Algunas partes de este libro están escritas bajo el efecto de las drogas. El resto, y gran mayoría, son pensamientos e ideas en perfecto estado de conciencia.



Espero que la lectura de este libro pueda beneficiar o aportar algo a quien quiera que sea.

Sinceramente,

Jorge William Brown






El silencio hecho palabra es un libro terrible, un largo llanto sin héroes, tras el que la muerte acaba venciendo a la vida. Terrible, sí. Pero lo que lo hace maravilloso es que dentro del dolor desesperanzado palpita un ansia furiosa de vivir, incluso en la derrota. Jorge Brown, un poeta joven que versificaba sin artificio, simplemente por angustia, que se despreciaba por ser incapaz de hacer frente a la droga que terminó matándolo, brilla en este su único libro, tan prematuro y tan inacabado. Un poema doliente, a medio camino entre la impotencia y la esperanza. Una voz desperdiciada cuando apenas había empezado a hablar.


Fernando Schwartz.



Extractos de una carta enviada a la madre de Jorge de su amigo Enrique

Con tu hijo viví algo que se me ha quedado grabado para toda mi vida. Sólo Dios sabe. Fui su amigo y él, que era corto en palabras de frente, se volcaba emocionalmente en sus cartas, las que ponían orden al desorden que él vivía. Créeme: me comuniqué más con Jorge por cartas que de palabra o por teléfono. La única vez que Jorge se abrió totalmente a mí, fue en Madrid, en uno de mis viajes, y me bastó esa noche para comprender el alma de Jorge. Fuimos al cine y la película le tocó mucho. Salió muy triste, como muy callado, y esa noche empezó a hablar con su alma. Luego regresamos a tu casa y sin yo darme cuenta, me quitó las llaves y salió a buscar una dosis. Me desperté de madrugada y vi la luz encendida. Abrí mi cuarto y me lo encontré tirado en el suelo: se había metido un buen chute. Lo levanté, y me pidió que me quedara con él. Pero ya estaba (como tu sabes que has conocido esta realidad tan dura de Jorge) en otro estado. A la mañana siguiente ya llegaste tú y yo me marché de Madrid.


A veces, en esta vida, vives algo con una persona, unos años de tu vida, algo que ocurre sin tú buscarlo, y esos años que vives con esa persona te acompañan el resto de tu vida. Yo conocí a tu hijo, Maribel, y lo conocí en su esencia. Nunca, jamás las drogas enturbiaron que yo pudiera ver al hombre que era: Jorge W. B. Nunca, ni las recaídas más fuertes enturbiaron el que yo pudiera ver siempre con claridad a Jorge, no a la adicción, ni las drogas. Yo lo quise muchísimo, y he llorado mucho su muerte, porque no quería que se marchara. Es más: mi más hondo deseo era que Jorge estuviera bien, porque uno lo que quiere para un amigo es eso: que esté bien, que esté feliz. No pudo ser. Una enfermedad (como hay tantas en el mundo) lo mató: la adicción. Y eso le llevó a descansar. Porque currárselo el pobre se lo curró, pero pudo más la puta adicción, ¡qué le vamos a hacer! No hay nadie en este mundo (NADIE) que haya sufrido la vida y la muerte de Jorge más que tú.

A Jorge lo tengo presente en mi vida. Él no ha muerto para mí, por eso no puedo ponerme a escribir en un blog de un amigo que para mí sigue vivo, de otro modo, pero está vivo espiritualmente y me ayuda (y no solo a mi). Jorge es ahora un espíritu libre, como todos lo somos cuando dejamos esta vida. Y nada ni nadie lo puede atrapar, porque así es la vida después de la muerte: ¡libre! Jorge es libre.

Mi amor, mi cariño, mi respeto, y todo lo que siento por Jorge sigue vivo, y sé que estaremos juntos en el futuro, es sólo cuestión de tiempo el hecho de reencontrarnos. Ahora he sentido en algún momento su presencia, pero siempre como un ser libre que no quiere que nada ni nadie le atrape.

Yo no hablaría jamás de las drogas, ni de la adicción, ni de lo que Jorge sufrió con esta horrorosa enfermedad. Ese no era Jorge. Eso fue algo que "vivió" Jorge, pero no era él. Para mí Jorge fue una persona que Dios me puso en mi camino, sin yo buscarlo, y con el que aprendí mucho.

Jorge vive, de otro modo, pero vive y eso lo he sentido desde el mismo instante en que recibí esa noticia de que había dejado este mundo. Su muerte, aunque cargada de dolor, también me dio mucha paz, porque, Maribel, tú y yo sabemos que él estaba agotadísimo.

Por eso, ¿cómo he vivido tras su marcha? Tristeza, claro que sí, pero ha podido más la paz de saber que él está bien. Y eso ha hecho que estos años desde que se fue, pensar en él haya sido siempre un motivo de esperanza, de luz, de vida! Y de las drogas, de la adicción, y de todo eso ¡ni me acuerdo! porque al que recuerdo o el que vive en mí es Jorge, pero Jorge, no las drogas. Jorge, un hombre que siempre, de algún modo, formará parte de mi vida.

A mí Jorge no me conquistó ni por su belleza, ni por su inteligencia, a mi me conquistó su corazón, su persona, y su ser más profundo que tuve la suerte de contemplar. Era un ser especial. Así lo viví yo. Una persona frágil. La más frágil que he conocido en toda mi vida. Eso fue lo que me dejó impactado de él. Su fragilidad. Y ese fue el origen de mi amistad con él.


viernes, 12 de febrero de 2010

Carta a Jorge

De tu madre Maribel.

Para tí mi querido hijo, mi recuerdo perenne.

Hoy, cuatro de Febrero, hubieras cumplido 40 años... ¿Cómo estarías hoy, si aún tu corazón estuviese latiendo?

¡Como me gustaría dar marcha atras en el tiempo y volver a ver tu carita de angel cuando naciste!

¿Por qué te fuiste hijo?... ¿Por qué nos dejaste este vacio que nada de este mundo puede ya llenar?..

Cuando he mirado al cielo en esta tarde lluviosa y fría, no he podido ver tu rostro dibujado en las nubes, como otras veces... Ni tampoco pude oir el canto de los mirlos...


Siete años va a hacer en Mayo desde que te fuiste. 

El dolor se ha calmado, pero... no hay segundo, ni minuto, ni día, que no estés pegado a nuestras pieles...


Vientos enfurecidos y lluvias copiosas, están arrasando los campos, las ciudades...., llevándose por delante todo lo que encuentran a su paso.

El mundo se esta ahogando en aguas turbulentas mezcladas con el lodo de la tierra indefensa. Miles de seres humanos, quedan atrapados bajo los escombros derruidos por los terromotos... Miles de bocas, se abren porque tienen hambre, y sed. Sed de comida, sed de amor, sed de compañía..., Sed de comprensión...

Huyen despavoridos por caminos llenos de grietas... Solos... desarraigados, buscando el descanso para sus almas rotas de soledad, de miedo y de dolor..

¡Oh, hijo! No quiero traspasarte mi tristeza en un día tan especial como el de hoy... Te pregunto: ¿Como estás tú, cariño?.. 

Hace unos días nevó, y todo el parque estaba blanco. Recuerdo como te gustaba la nieve, y siempre me llamábas para que contemplaramos juntos el hermoso paisaje que ofrecían las copas de los árboles que parecían estalactitas, con sus ramas apuntando hacia el cielo....


¡Dios,..! ¡Es tu cumpleaños....!!!!! Siete, van a ser... Y en el lugar en que estás, los angeles , me imagino, van a encender millones de estrellas para tí....  

Y... ahora, algo mas alegre te cuento, que ya van mas que de sobra las penas de este mundo. ¿Sabes? Casi todas las mañanas, y aproximadamente a la misma hora, se posa en el balcón de la terraza, una paloma... Procuro no hacer ruido para no espantarla, y me quedo ensimismada observándola. Me da por pensar, que es una paloma mensajera, que me trae noticias tuyas... Y no puedo evitar, sentir una profunda emoción. Y siento que esa paloma eres tú, y te acercas, y susurras en mi oído, miles de "te quieros" que en vida silenciaste. Entonces, entorno mis ojos, y vuelvo a ver tu sonrisa seductora, cantarina...., ¡alegre, (aún a pesar de (.?..)

Y vuelvo a verte, a sentirte, lleno de luz y de belleza..., porque ya estás en paz, y en otra esfera...

Ahora vuelvo a mis tareas. Dejo a la paloma que emprenda su vuelo, porque sé que mañana vendrá, de nuevo a visitarme...

¡Ahora si! ¡Ahora, si!, he comprendido tu mensaje, y al momento, la paz y el consuelo, retornan a mi alma.

¡Feliz día en tu cielo, mi querido Jorge! Ya no te sentirás solo, pues son tantos los que se han ido....

Cada vez mi tiempo galopa, con mas prisa. No sé aún cuantos días o años, nos quedan para vernos. Mas..., mientras eso no ocurra, sabes que siempre estoy contigo, y tú también conmigo.

Envíame la lúz que te sobre, no me dejes en la sombra...

Te quiero como siempre, y para siempre.


Tu madre Maribel



domingo, 17 de enero de 2010

Diarios de Jorge




Después de muchos días, empiezo a recuperarme, al menos eso creo. He sentido el frío de todos los hielos y las nieves, juntos en lo más profundo de mi alma. Ha sido algo horrible. He estado catatónico, queriendo marchar a tres mil años luz de la base de mis pies en dirección…,  no se donde, sabiendo que mis pies no se despegarían jamás de la tierra putrefacta. ¿Dónde está mi alegría? Quizás se quedó escondida en tu sonrisa en el instante en que el taxi partió. Quizás ese sea su sitio. Volando de Oriente a Europa decide rendir a tus pies mi mejor luz. Y si eso fuese verdad, no me importaría haber perdido mi alegría. No me importaría sentir todo el frío por dentro y por fuera, aunque realmente es una sensación horrorosa. Por eso no tengo salida. Tengo que buscar más luz en los escondites de mi ser, de lo contrario, voy a la locura cuando menos me lo espere.




Jorge y sus padres




jueves, 14 de enero de 2010

Poema a Jorge de su madre


¡Oh Jorge, niño mío!
de cabellos dorados
cómo el sol del estio....
y ojos verdes de mar!....

¿Quien nos rompió la vida?
¿Qué, nos hirió a la par,.
que tan solos estuvímos
cuanto tanto amor sentímos?

¿Que paso, desde áquel día,
que tu mano golpeo el cristal de la puerta del salón
y en tus dedos casi rotos,
la sangre empezó a brotar?

No solo te heriste tú.
¿Sabes, mi niño querido?....

Desde entonces...
nada volvió a ser igual...
tú ya no fuistes el mismo.
Tuviste un mal despertar.

Ya no me oprime tanto el dolor de tu ausencia.
Mas sí la falta de tantas presencias...
en nuestras vidas: desgajadas, rotas....

Nuestro sino, fueron la soledad, el silencio el miedo
y la infinita tristeza....
Entre idas y venidas, recaidas, despedidas...
transcurrieron nuestras vidas, como rios
que van a parar al mar...

Siempre solos....Solos siempre....
Separados , ignorados....
Tú en tu isla, yo en la mía.
Llorando a mares los dos,
sin que nadie lo supiera,
exceptuando tú y yo.

Caminamos juntos, sí,
por caminos a la par,
pero entre si, diferentes...,

Mas tu camino te hizo,
encontrarte con tu muerte,
Y yo en el mío, aunque vivo,
vivo sin vivir en mi,`porque en vida,
vivo muerta, porque no estás junto a mi.

Ahora, te tengo mas cerca,
aunque mas lejos estás,
porque he aprendido a entender,
que la soledad nos une
y no queda ya lugar,
para sufrir o llorar,
pues sé, que ya estás en paz,
con los tuyos.., los de aquí,
y con los del mas.... allá...

¡Oh, Jorge, niño querido,
¿Por qué callaste mi bien?
¿Por qué te fuiste a galope
de enemigo tan cruel?

Te ofrezco hoy mi sonrisa,
el consuelo de mis brazos
nada mas tengo, ¡mi vida!
Solo un humilde retazo ,
de un poema mal trazado
que salió del corazón,
y que ni siquiera rima.

Tu madre, que jamás deja de pensar en ti. Maribel



Jorge con su madre

viernes, 8 de enero de 2010

Fotos de la exposición












Su padre



Su padre y su hermano



Su tía Sofía y sus primas Eva y Emma



Su amigo Roel




Presentación del libro en Fnac



Su tia y su madre



Su hermano Roberto



Su madre y su hermano



Sus padres