Solamente escribiendo, siento que digo lo que pienso.

lunes, 14 de junio de 2010

Despedidas


Queridos amigos que nos habéis acompañado en todo este emocionante recorrido. Quiero daros mis mas calurosas gracias por vuestros comentarios, vuestro apoyo y vuestro cariño.

Despedirse nunca ha sido fácil y decir adiós a este blog al que he dedicado tanto tiempo y tanto entusiasmo me resulta doloroso, pero hay veces en las que tenemos que tomar decisiones que, aunque aparentemente parezcan negativas, en realidad son puertas que se abren a nuevas experiencias.

Creo que Jorge ya no nos necesita y si alguno de vosotros quiere acercarse más a él y conocer mas profundamente su historia, su legado, puede buscarle en su maravilloso libro: El silencio hecho palabra. Yo os lo recomiendo vívamente porque encontraréis en él un material de una riqueza poética y humana de gran valor.

¡Gracias a todos! ¡Ha sido maravilloso compartir esta experiencia con vosotros!

Sofía Pereira




Querido Jorge:

Quiero darte las gracias una vez mas por haberme elegido para ayudarte a romper con tu silencio y dejar que la gente te conozca y pueda, como yo, aprender de ti, de la sabiduría que entre sollozos se plasma en tus escritos, de la belleza con la que has sabido combinar los colores en tus cuadros. En la intensidad de los mismos, en la fuerte luz que desprenden, aún sin conocerte uno puede descubrir la grandeza de tu alma, a pesar de la cárcel de dolor en la que estuvo inmersa.

Es mucho lo que me has dado. Mucho más de lo que yo haya podido ofrecerte. Mi labor está cumplida. Tu memoria ha sido rescatada y ya son muchos los que te siguen, los que crecen y se inspiran en tu historia.

Hace poco me escribió una carta una persona maravillosa para decirme que abrazada a tu libro pudo salir del peligro de la droga. Tu mensaje ha llegado y seguirá llegando a aquellos en los que tu historia se entrelace con su propio camino.

Es la hora de mi silencio. Pero aquí se queda este espacio abierto que quizás otras manos y otros corazones maravillosos se encargarán de alimentar.

Mi amor y mi respeto hacia ti es tan inmenso como este azul índigo en el que ahora nadas en radiante libertad.

Tu tía Tochi

PD: Quiero que sean tus propias palabras las que pongan el punto final a esta aventura cibernética.




La creación es la destrucción minuciosa de nuestras vidas. El amor es el reflejo de la creación, y esta noche, mientras compongo una infinidad de infiernos y paraísos, sólo tengo dos colores, la ópera eterna en la radio, mi miedo que se ha agarrado a estas cuatro cortinas blancas para asegurarme que ahí está, y ahí se queda, y el alba que pronto llegará, y la luz empezará a entrar por mi ventana.

Crear es enloquecer con cada expresión de energía natural, es volar en un cielo de tormentas y claros, es mojarse en la lluvia, morir en el mar; es sentir tu mente como un laberinto de millones de salidas; escapar de lo aprendido es crear, y creando con cada cosa que podemos, estaremos construyendo la morada y nuestra cueva se llenará de luz. No os dejéis arrastrar por la cegadora luz de la falsa magia. Alumbraros con un fuego bajo las estrellas y quemaros la mano con las llamas.

Será tu grito tan real como las estrellas, y entonces no serás tu dolor, sino la comprensión de tu vida que es la misma vida que la de tu planeta. El dolor te hará desear el placer, y tu único placer será el brillo de las estrellas.



No maltratéis a un hombre que quiere olvidar el dolor porque ya se ha enfrentado a él y ha perdido la batalla. Dejadle que viva en paz, y más importante aún, que muera en paz, sin creer que toda su vida fue un error. ¿Quién es quien para juzgar el bien y el mal? Dejadme respirar al menos el aire que me pertenece. Olvidadme, borradme de vuestra lista de pecadores porque yo no soy pecador.




Los muertos ya no piensasn, pero sienten, y al sentir, dejan con nosotros los más puros anhelos.
 
Jorge Willian Brown González



martes, 8 de junio de 2010

Reflexiones de Jorge



Soy un ciudadano universal, y encuentro que la diversidad de razas y culturas, es aparte de una de las maravillas de la creación, un aliciente para descubrir los secretos de la vida.
  
El racismo es fruto de la ignorancia y del miedo y forma parte del ser humano como defensa ante todo lo que pueda desestabilizar su programación egocéntrica, o atentar contra su mal formada individualidad. Rechazo posturas ideológicas o movimientos radicales porque éstos implican a mi modo de ver, un atentado contra los derechos humanos.

Creo que la igualdad y la solidaridad, sirven de algo en la recuperación. Ambas sirven para mi vida.

Si no saber nada, es la conclusión de saberlo todo, lo único realmente válido es la experiencia individual de cada uno, y esta es siempre única.



Para amar, hay que amarse primero, y para desprenderse de nuestros apegos hay también que desprenderse de nosotros mismos, y es cuando uno siente el vacío y la nada absoluta que todo empieza de nuevo. Para vivir, hay que morir primero.




Permítete ser tú mismo porque lo más hermoso de estar vivo es saber que lo que tú eres es lo único que tienes, y saber vivirlo es quizás lo único que define la palabra libertad. La utopía no es un sueño inalcanzable.

La vida no puede ser desesperante, porque el sol, la luna, las estrellas y la naturaleza son hermosos, y siempre se transforman. Tú no eres distinto a todo esto. Formas parte de ello, y por derecho te pertenece vivir la vida sin miedo.
 

miércoles, 26 de mayo de 2010

Textos y dibujos de Jorge.



Hoy, mas que nunca la humanidad empieza a elevar su clamor contra las injusticias de sus gobernantes que sólo buscan su propio beneficio, abandonando todo principio ético, y olvidando que su misión es trabajar para el bien común, especialmente el de aquellos mas desfavorecidos y necesitados.

Oímos hablar de poderes en la sombra, de conspiraciones, de atentados contra la humanidad, de enfermedades creadas en laboratorios ocultos; descubrimos las grandes mentiras como la famosa falsa epidemia de gripe; vemos cómo salen a la luz estafas como la del cambio climático; descubrimos que los coches eléctricos fueron inventados hace mucho tiempo (y posteriormente destruídos) con estupendos resultados, pero... el oro negro sigue siendo el alimento de los bolsillos de unos pocos.

Nos situamos impotentes frente a las pantallas de nuestros televisores constatando tantos y tan variados horrores: las grandes hambrunas junto a los excesos de producción tirados por los suelos, las guerras sin sentido sólo con fines económicos, el dinero como único protagonista y dios absoluto de esta insolidaria sociedad de consumo que a todos nos está devorando la energía, la ilusión, los sueños. Y el miedo, el creciente miedo con el que los poderosos tienen a bien contaminarnos cada día, por si no fuese suficiente con envenenar nuestros alimentos, nuestra tierra, nuestro aire, nuestros cielos, mares y ríos. ¡Menos mal que hay ya muchos que se están despertando del sueño robótico al que nos han inducido!

Y Jorge... Él estaba ya despierto hace mucho. Prueba de ello lo que me encontré en uno de sus preciosos diarios:





La forma de un ser vivo dice mucho sobre su pensamiento. El elefante, con su grandeza y enorme cabeza, me hace de inmediato pensar en la inteligencia; y en su lento movimiento, veo también la serenidad y la sabiduría. En el león es su rugir, su boca, sus blancos y brillantes colmillos amenazantes, defensivos. Es un puro símbolo de supervivencia, de nobleza, y aún más, de lealtad y sinceridad. El león no ataca sino es para alimentarse. Se le llama el rey de la selva por su carácter noble y su gran belleza. Su piel, a veces alargada, tiene tonos amarillos y negros, colores de sabiduría y soberbia. Su arrogancia y talante son una muestra única del poder de la vida salvaje.


¡Cuánto tiene el hombre que aprender aún de la naturaleza! Poco a poco se van destruyendo culturas milenarias en recónditos parajes que ni siquiera la mayor parte de los hombres saben que existen. Cuánta sabiduría destruida, creyendo que la nueva, inculcada casi siempre con sangre y violencia, dará a estos primitivos seres la dignidad, que según los 5.000 (1) nunca tuvieron. Pero los 5.000 no saben que el dinero no compra el amor y el linaje de generaciones antiguas, con sus propias culturas no se podría comprar, ni tampoco borrar de la faz de la tierra.


Este capitalismo absurdo, esta inmoral religión, toda esta falacia hipócrita de esta sociedad moderna me da nauseas, y escapo de ella adentrándome serenamente y convulsivamente, en la destrucción de esa parte de mí que irremediablemente, debido a años de contaminación, todavía me tiene atrapado en su tela de araña. Cada día que pasa veo cómo la tela de araña se va agrandando, y seres de todas clases, menos los animales, están atrapados en ella. Tela construida por los 5.000 gobernantes de este planeta, que manejan lo que ellos mismos llaman un mundo moderno a las puertas del siglo XXI, y como no tienen bastante en la tierra, ahora quieren invadir el espacio.


Quisiera aislarme en algún lugar donde el cemento y alquitrán no existan; un lugar salvaje donde la luna y el sol sean los únicos reyes y los únicos gobernantes. La tiranía democrática, la constitución hipócrita, falacias inventadas para putrefactar a la vulnerable juventud que se esconde en las drogas en sus tesis hechas mil veces ya antes. Todo está inventado ya en el mundo. Sólo queda algo aún no inventado: la libertad.

La libertad la inventa uno mismo. Cada uno ha de conquistar la suya propia y olvidar al vecino. Concentrarse en uno mismo, ser sanamente egoísta y romper a trozos el cuadro de estos flamantes anuncios de consumo. La última revolución está empezando. Yo soy uno de los muchos que la hemos comenzado. Dejadnos ser nuestro destino, y aunque no nos dejéis, todos vuestros trucos, vuestras drogas, vuestras películas, vuestras leyes democráticas, no nos pararán en nuestra lucha. Todavía no ha empezado, pero el alma está despierta y los secretos desvelados. Las mentes no han sido del todo lavadas, y queda poco tiempo ya de vuestro reinado. Millones de años tiene nuestro planeta. Millones de hombres quieren nuestro planeta, pero el planeta es de sí mismo, y la naturaleza es la única fuerza dominante; no la desafiéis u os destruirá. Dormid tranquilos 5.000 esta noche; quizá mañana sea vuestro fin.




(1)(Nota al pie de página del propio Jorge)  5.000 es el número de personas que rigen y gobiernan cada movimiento del mundo. Son los que toman las decisiones. Son los que rigen el mundo. Son 5.000 pedazos de mierda.





El mundo parece seguir empecinado en condenar lo que de él mismo ha surgido.



Anoche dormí profundamente. Mi ira resbaló entre los dedos y abandonó mis entrañas. Hoy no siento odio, pero sí desconfianza.

El que tanto juzga, está cargado de pesares. El que ríe, es tímido; la vergüenza, le tiene acorralado.




sábado, 15 de mayo de 2010

Textos de Jorge

Queridos amigos y amigas: Ha sido especialmente emocionante vuestra respuesta al aniversario de Jorge. Quiero daros las gracias a todos desde lo mas profundo de mi ser. ¡Sois hermosos, y habéis llenado de luz este blog con vuestro amor y vuestros comentarios!

Os dejo con Jorge, sus reflexiones y sus dibujos, que aparecen en uno de sus cuadernos de campo.


Fría madrugada florentina recubierta de polvo. Un ángel que respira y mira con los ojos del alma un amor nuevo. El dulce y triste sabor de la duda, el suspiro de libertad que no rompe aún sus cadenas.

Pensar una y otra vez para descubrir que la realidad es sueño y la muerte mentira; que el espacio y el tiempo son la cruz que sostiene a nuestro Cristo, el sueño enviado, el misterio descubierto…

Y sin embargo, seguimos caminando en vez de volar. La paciencia desgastada ha formado callo con el ritmo de mi corazón que bombea sangre con glóbulos de anhelos. Encadenados al cuerpo, romper la forma de la figura para dejar escapar su fino color de espacio. Dejar a la luz entrar, y abrazarnos con las alas.


¡Cuántas horas paso sin pensar en nada
cuando hablo con Dios, el Dios de la nada!
El vacío de ser hombre,
la pasión de ser libertad.





Hoy podría escribir un manifiesto contra el mundo, pero ¿por qué desperdiciar unas páginas que quizá podrían dar más luz a mi propia vida, que a fin de cuentas es lo único que tengo?

Pienso en la pobreza, en todas esas personas que hoy están durmiendo en la calle, con este frío húmedo inglés, acurrucados en una esquina o bajo un portal, en cajas de cartones, cubiertos con unas mantas y con toda su ropa encima, casi en posición fetal, como buscando el calor de aquel húmedo y caliente vientre de donde vinieron. Yo en mi habitación tengo calefacción y mi cama tiene tres mantas. No paso frío de noche, y lo único que me pregunto es porqué estoy yo aquí esta noche, y él está durmiendo en esa esquina en la calle; por qué no es él el que está aquí y yo allí. La pregunta no me da sino más razones para estar triste por el mundo y por el dolor que muchos seres humanos deben de soportar cada día.




Estoy cansado de esta vida. Hay tanta belleza dentro de mí que con cada pico parece ir desapareciendo... Estoy como sentado esperando que algo o alguien me levante, y eso no va a suceder. Tengo terror de compartir mi intimidad con alguien. Necesito un amigo tanto como respirar, y mi única amistad es la heroína. Si pudiera controlarla como controlo mis manos o mis piernas al moverlas, si pudiera controlarla…, todo sería diferente. Este inmenso deseo de desaparecer, de anestesiar el dolor de la soledad, cigarrillo tras cigarrillo, como queriendo llenar mi cuerpo de brumas de vaho, de tenebrosa oscuridad. ¿Por qué me atrae tanto la oscuridad? Puedo pasarme horas en mi cuarto a oscuras, pensando. Lo que me cautiva de la heroína es que puedo viajar a cualquier parte y estar con cualquier persona, y todo parece muy real. Es cuando abro mis ojos que veo que el entorno en el que estaba cambia, y ahora estoy donde quizás nunca quise estar. Todo sigue igual cuando despierto de ese sueño momentáneo que, más que un sueño, parece un viaje en el tiempo.




(dibujo hecho con su propia sangre).

La dualidad de Jorge: el que se encierra, y el que explora en su propia sangre.

Mariposas de mi sangre,
volad entre todas estas palabras muertas,
y llevad estos mensajes
a los espíritus
a quienes van dirigidas.


Mi sangre es mi vida, y aquí se muestra como una mariposa desplegando sus alas. Nunca muere, y aunque en su sequedad parezca muerta, aún en ella se lee cada detalle de mis orígenes.





Necesitaría emborracharme de belleza entre tanta hostilidad, y aún así, yo soy un ser demasiado afortunado. Dios, ¿por qué me estás dando tantas oportunidades?, ¿es que acaso me tienes preparada una misión, o es que ni siquiera existes y todo está en mi mente? Quizás por ello me encierro en mi mundo y no salgo por miedo a descubrir que la realidad amenazaría cada poro de mi utópica libertad. ¡Qué triste depender de algo, de una flor manipulada químicamente para poder saltar de un punto a otro, de la realidad a la fantasía!

No quiero seguir saltando de un punto a otro. Me aterroriza la idea de no poder vencer nunca esta adicción.

Todo mata. El tiempo mata, la nicotina mata, la pena mata, el desamor mata, ¿por qué son las drogas las únicas que importan? Lo cierto es que las drogas ya no me dan lo que busco. Ya me lo han dado, y me aterra pensar que ya no puedo sacar nada más de ellas.


La única respuesta es la mía, no me valen las de otros. Necesito la mía propia, y no pararé hasta encontrarla.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Aniversario de Jorge



Mañana, 6 de mayo, se cumplen siete años desde que Jorge nos dejó aquella terrible mañana que nos golpeó a todos de una forma inesperada y brutal. El sol lucía como lo hace hoy, presagio de nuevos y mucho más luminosos horizontes hacia los que Jorge se dirigía tras abandonar su hermoso ropaje y, con él, todo el dolor con el que tuvo que lidiar a lo largo de su corta vida.

Unidos, todos los que le queremos, compartimos la alegría de su liberación.





He elegido este cuadro porque para mí simboliza una auténtica resurrección. Desde el mundo de las sombras, se yergue esta figura luminosa, uniendo sus brazos para desde su centro, apuntar al cielo como flechas de luz.



Quiero abrir este espacio, en un día tan especial, con un fragmento de un poema de José Hierro que dibuja de manera muy precisa ese renacimiento de Jorge.


                             “Llegué por el dolor a la alegría
                               supe por el dolor que el alma existe…”





Y ahora los ecos de su propia voz en un precioso pasaje de un momento, también especial, en el que pudo sentir profundamente la Vida.




En esta noche de julio, escucho el sonido del agua y de los grillos. Corre una brisa suave que me refresca, y las estrellas parecen estar observándome. Me siento vivo y agradecido a la vida. ¡Todo es tan sencillo y al mismo tiempo tan mágico! Cada instante del día es único y diferente al anterior. No hay dos minutos iguales.

Un sapo ha llegado junto a mí. Desde el lago ha cruzado el monte, se ha detenido ante mí, y al verme, ha girado a la izquierda. Puede que lo haya asustado mi enorme pie o mi absorbente mirada, pero ¡Dios!, me ha permitido sentir su presencia como algo único y maravilloso.

Nada es casualidad. El destino es un camino de sorpresas, un río de vida, un consuelo al tormento.

Cada vez el cielo está más oscuro y las estrellas brillan con más luz. Es más potente la luz de una sola estrella, que toda la oscuridad que la rodea. Mi mirada no se pierde en el invisible e infinito espacio, sino que mis ojos se centran en una única estrella que, como un imán, despierta y atrae hacia sí toda mi vida llevándose en un suspiro la melancolía. Observar una estrella despierta mi pasión por la verdad y la vida.

La verdad es lo más parecido a una noche de estrellas, clara y oscura, blanca y negra; las dos caras de una misma moneda. Es un placer único poder sentir a Dios dentro de mí; esa pequeña fuerza, que se despierta al contemplar la belleza de una estrella. Solamente un gesto cargado de silencio, me abre las puertas del corazón. Muchas palabras, me la cierran. ¡Que grande es la sabiduría del silencio!






Dentro de mí se extiende la fuerza que suspira por abrir entre mis ojos un canal de luz, que transporte la energía de la absoluta pureza que en mi alma se encierra. Soy hermoso, y mi bondad sobrepasa la oscuridad latente que me acecha. Mi pasado no es más que la puerta construida hoy para sobrepasar mi propio umbral, y pasar de la fantasía a la realidad. Sin fantasía no existiría hoy mi realidad, ni sería yo mismo. La dulzura de mi vida está compuesta por el amargo sabor del fracaso y el dulce sabor de mi herida. No hay nada en mí que me defina. Soy solamente yo, y como yo soy, solamente Dios me ha permitido a mí serlo, y eso es un gran regalo.

jueves, 22 de abril de 2010

Textos de Jorge y cuadros

Una piedra había caído en el pozo. El pozo era mi alma joven.

Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos afecta.




La vida continúa, procesando momento a momento como un reloj de arena, y dándole a cada uno su propio espacio, su propio peso, su propio contenido, pero todos los granos de arena son de la misma esencia.

El amor no debe pedir ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar en sí mismo la certeza. La mayoría ama para perderse.



El miedo no es sino la más pequeña parte de este sentimiento de abandono que me cubre.

El tiempo pasa tan deprisa que en un suspiro caben todos los sueños.


Quiero querer vivir sin ataduras ni tormentos. El sentimiento tiene un límite, y cuando el límite se sobrepasa, el sufrimiento es tan inútil como una gota de agua en medio de un gigantesco fuego; desaparece, se evapora en cuestión de segundos. Todo tiene su final. Hasta nosotros mismos que un día pensábamos ser inmortales. Y, sin embargo, no somos nada ni nadie, sino simplemente formamos parte de algo, inconcebible por nuestras mentes tan oblicuas, pero ese algo es también predecible, y algunos logran vislumbrarlo, y cuando intentan explicarlo con palabras para que aquellos que no lo ven lo descubran, rompen el sueño y el suave cristal de resquebraja, quedando amontonado todo en una montaña cortante de sangre y temor.



Ahora estoy perdiéndome a mí mismo entre los recuerdos de mi pasado abrasador. Ruego poder amar de verdad y no dejar que el pasado me cautive. Ruego ser respetado y respetar. Ruego recibir lo que yo dé, y en armonía seguir viviendo. Pido a Dios que me ayude y me otorgue el sabor de la calma y una nueva oportunidad. Pido salir de la corrupta sabiduría del hombre y penetrar en los confines infinitos de su celestial reino, ¡Oh Dios mío!, concebido para salvarnos de este mundo material y destructivo, hecho por la gracia de los hombres, así como un día fue hecha la Luz. Sufrir y soportar hacen la virtud del ángel.




Descubrí el gusto de la muerte
y es amarga, tan amarga
como el dolor del nacimiento,
pero es hermosa por ser incierta
y renovadora.


jueves, 15 de abril de 2010

Cartas entre Jorge y su madre

Mi querida Mar me dio la idea de publicar la carta que Maribel, madre de Jorge, escribió a su hijo hace tiempo. Ella la ha ido incorporando en varios comentarios, pero es tan hermosa y emotiva, que merece un sitio de honor en este blog.

Entre las muchas cartas a su madre y familia que aparecen en el libro de Jorge, me he permitido escoger la que ahora publico porque es la mas tierna y amorosa. Creo que es bueno dejar hablar ahora al hijo y a la madre.

Gracias a todos los que alimentáis este blog con tanto cariño y respeto.

Sofía




Querida madre María Isabel:
                                                                                                    19 de Julio de 1998

Soy tu hijo Jorge, el que te salió más vulnerable y débil de los tres que has tenido. Verte sufrir estos días me hizo creer que mejor sería que Dios me llevase con Él. Quizás tengáis razón, y yo no quiera dejar las drogas, pero lo seguiré intentando.

Si por alguna razón muero, quiero que sepas que te admiro más que a ninguna otra persona de este mundo y, aunque te cueste creerlo, me has enseñado cosas tan importantes que siempre llevaré conmigo esté donde esté.

Tengo tanto miedo a vivir, que voy a buscar a ese Dios del que tantas veces me has hablado. Cuando lo encuentre, sólo tendrás que mirarme a los ojos para saber que Él está conmigo como lo está contigo. Os quiero tanto a todos que me entristece pensar en esta desunión que nos rodea, pero también sé que mi padre es el mejor padre, y que mis hermanos son los mejores hermanos, pero tú eres la más especial, y quiero pedirte perdón por el dolor que te he causado. Jamás lo hice con maldad.

Si ahora vuelvo a marcharme, estaréis conmigo siempre. Si por alguna razón desaparezco, os haré saber, tarde o temprano, dónde estoy y cómo me encuentro. Pero estad tranquilos, porque creo que esto difícilmente sucederá. Tengo mucho que conseguir, mucho por lo que luchar, y si llega algún día especial que todos esperamos, todo este dolor habrá valido la pena.

Tu hijo,
George W. Brown


Carta a mi querido hijo Jorge
Recordando un día 5 de mayo del año 2005

Querido hijo: Aquí estoy a los pies de tu tumba, en un día soleado, (religiosamente llamado mes de Maria, mes de Las Flores).

Hoy hace dos años que te fuiste en plena flor de tu existencia. El campo está a rebosar después de la lluvia caída en estos últimos días, y el sol calienta ya lo suficiente como para aligerarnos de las pesadas vestimentas del invierno; aunque el alma, por el resto de mi vida, continuará vestida con el luto riguroso de los recuerdos.

Cuando vinimos aquélla noche a Sotillo para preparar tu entierro, el viento arreció con furia, y parecía como si los árboles fueran a arrancarse de cuajo. ¡Que tristeza Jorge, aquel trayecto en esa lúgubre noche, habiendo tenido que dejarte en tan inhóspito lugar, donde abren en canal a quienes han tenido la fatalidad de morir de una forma fuera de lo normal. No hay palabras que puedan describir el sentimiento de impotencia y dolor, sabiendo que pasarías esa noche sin compañía alguna.

Todos salimos en caravana hacia el pueblo para prepararte el lugar donde tu cuerpo reposaría por última vez. Ahora si, por fin habías logrado coger ese sueño tan profundo que tanto ansiabas. A las seis de la tarde del día siguiente ya te habíamos preparado la sala del Tanatorio como si fuera tu propia casa.

De una noche dantesca pasamos a una primavera radiante. Recogimos flores silvestres del campo que colocamos en búcaros de barro y cobre. Del cuarto trastero, bajamos todo lo que pudimos encontrar: tu paleta de pintor todavía con el olor reciente de todas tus mezclas de colores. Cambiamos los cuadros que colgaban de las paredes por los tuyos y colocamos fotografías, algunos juguetes, tus recuerditos... todo, para que te sintieras abrigado y no te sintieras solo.

Llegó el furgón con tu cuerpo que colocaron frente a nosotros separados por una vitrina de cristal. Estabas envuelto en una especie de sudario de seda blanca con las manos cruzadas sobre tu pecho donde te puse un crucifijo y el rosario que tantas veces habíamos desgranado tu abuela y yo pidiendo un milagro. Tu pequeño habitáculo transitorio comenzó a llenarse de coronas de flores. La sala, quedo realmente muy acogedora. Pero si me dolió inmensamente una cosa: no haber podido contemplar tu rostro mientras te velábamos, pues tu tía Tochi dijo que sería mejor cubrirlo porque estaba amoratado. Entonces cogí el pañuelo de tu amigo Miguel y te tape con el. Si pude al menos darte el último beso sobre tu rostro gélido y de nuevo contemplarte y comprobar que te habías dormido como un niño recién nacido. Cerraron la caja y a hombros te llevaron tus dos hermanos y alguien más hacia la iglesia donde te ofrecimos una misa. Después, todos en procesión bajamos andando hasta el cementerio donde por última vez te dijimos adiós.

¡Cuantos adioses, a lo largo de nuestras vidas! ¿No es cierto Jorge? ¡Y cuantas lágrimas de vuelta a casa ya sin ti, cada vez que te dejaba en la estación Sur para regresar a Lisboa después de tus visitas relámpago. ¿Y quien nos iba a decir a los dos que este sería el último de ellos?

Me mandaron a dormir y nadie absolutamente nadie se quedo velándote. Todos nos fuimos pues a la mañana siguiente teníamos que dejar tu cuerpo bajo tierra. Luego, pasado el tiempo, me dolió no haber estado consciente de nada. Me manejaron como si fuera una marioneta, y lo que mas hubiera deseado es haberme quedado a velar tu cuerpo toda la noche. ¡Otra vez solo mi niño! Aún no me podía creer que ya no estabas en este mundo. Solo tu hermano David bien entrada la madrugada estuvo contigo durante dos horas llorando amargamente junto a tu féretro, en esa noche que debió ser para él, una de las más tristes de su vida. El hermano que jugó contigo, se sintió desmoronado quizás añorando esos momentos de la infancia cuando todo es juego, risas, y diabluras de niños... Posiblemente también sintió no haberte dado más abrazos...

¡Hijo de mi alma! ¿Qué puedo decirte hoy que me duela menos que ayer? Nada, porque el mismo dolor sigue ahí, agazapado, escondido, disimulado, disfrazado de una entereza que es ficticia, sólo de cara a los demás. Pero aquí entre los dos te confieso que lo que mas me consuela es poder venir al cementerio y sentarme sobre esta losa fría de mármol que cubre tu cuerpo, pues sentada sobre ella, pienso que puedo dar calor y alivio al tuyo tan repleto de heridas... Me inclino y te digo bajito que te quiero, que te echo de menos muchísimo, y que volvería de nuevo a vivir todo el dolor que sufrimos los dos con tal de tenerte otra vez a mi lado. ¿Qué es lo que falló en tu recuperación Jorge? ¿Qué hicimos mal? ¿Qué hicimos mal?

Quiero invitarte a que gocemos juntos de esta tarde tan preciosa, tan especial. Mira como las nubes se van desplazando sobre nosotros en el cielo. Son rosas, violetas, amarillas, azules, grises, anaranjadas... Esos mismos colores que tú dejaste plasmados en tus cuadros. Parece como si el cielo nos estuviera haciendo un homenaje con este atardecer. Los pájaros enloquecidos trinando sin parar, vuelan entrecruzándose por encima de las copas de los altos cipreses que te dan sombra, y parece como si fueran a chocar entre si. Y para colmo, mira este gatito que se ha incorporado en este momento. Está sentado justo enfrente de mí, y no se mueve. Nos mira como entendiendo lo que pasa. No me lo puedo creer. Es demasiado hermosa la escena. Sin poderlo remediar, de pronto un sin fin de lágrimas serenas resbalan por mis mejillas. Siento una profunda emoción dentro de mí. No sé porque me viene una imagen muy entrañable de aquéllos pequeños arroyitos que aparecían al principio de cada primavera sobre las praderas de nuestra querida "puerta del sol" cuando íbamos de paseo por la finca del Hoyo. Nada tendría que ver este recuerdo con mis lágrimas, pero ha surgido de repente, y simplemente me ha gustado recordarlo y compartirlo contigo.


Aún sintiendo esta pena en mi corazón que me ahoga por dentro, contemplando tanta belleza, desde este lugar sagrado donde reposas, percibo la caricia de consuelo que me envías. La seguridad de que estás conmigo de otra forma, me hace ver tu sonrisa traviesa y seductora que nos hacía resplandecer a los dos cuando todo iba bien. ¡Qué momento tan tierno, estamos compartiendo los dos en este mismo instante. Tan mágico, tan único, tan nuestro!

Es ya la hora de irme cariño mío. La tarde se va apagando lentamente, y los pájaros que antes revoloteaban tan ruidosamente, han debido retirarse a sus nidos para descansar de tanto alboroto. Las primeras estrellas comienzan a aparecer. Un airecillo, suave, pero fresco, ha empezado a levantarse, y de pronto me fijo en mi falda de campana color violeta y me quedo ensimismada contemplando el oleaje de la tela movida por el viento. Qué insignificante este detalle y, sin embargo, qué grandioso me ha parecido. Qué felicidad poder sentir el aire filtrándose por mis pulmones.

De pronto me siento sorprendida por otro oleaje de sentimientos que me invaden y no puedo resistirme a dejarme llevar por ellos, bajo esta luz apacible que va desvaneciéndose poco a poco, dejando paso a la penumbra de la noche.


Echo la última mirada a estas montañas que te rodean como si quisieran protegerte, y no puedo dejar de exhalar un hondo suspiro. ¡Qué majestuoso es todo lo que contemplo! La tierra, “nuestra tierra”, donde aprendiste a dar tus primeros pasos, tus primeros juegos, en aquéllos veranos interminables; la trilla en las eras, el olor a pinos y a jara, el panal de miel de Leonardo, los destellos de la luz de la luna, el olor a corrales y estiércol… Por ende el invierno con la Navidad, montando el belén, avivando el fuego de la chimenea contando mil cuentos… A veces la nieve. ¡Parecía un sueño!

Comenzando el otoño, las praderas se empapaban de agua después de una tormenta, y recuerdo tu impaciencia por salir a chapotear con tus botas de goma en cada charco que veías. ¿Cómo no ibas a gestar en tu alma todo ese amor hacia la poesía al contemplar tanta belleza? ¿Cómo no sentir nostalgia de todos esos momentos?

Todo lo que amaste, está aquí, a tu lado, acompañándote en tu eterno descanso.

Volveré mañana, y estaremos juntos de nuevo recordando tantas cosas.

Tu amiga del alma Kitty vino una tarde a traerte un gran ramo de rosas rojas, cuyos pétalos desprendidos, pronto emprendieron el vuelo con los primeros vientos del otoño.

No temas mi vida. El sol te dará abrigo mañana y los cipreses sombra. Los pájaros cantarán para ti. El gatito, ya no va a dejarte, pues te ha cogido cariño, y cuando yo no esté te hará compañía.

Ahora te dejo mil besos sobre tu nombre esculpido en el mármol, y otros mil sobre tu cuna de roble. Hasta mañana mi amor, que sueñes con los ángeles y nada temas, pues estoy siempre contigo.

Con todo el amor, tu madre
Maribel



Fotos con sus hermanos en la finca de la que habla su madre en la carta. Otra foto de la puerta del sol, también mencionada en la carta, en la que aparece con su prima Eva.