Solamente escribiendo, siento que digo lo que pienso.

martes, 29 de diciembre de 2009

Despedida de su madre Maribel González

Querido hijo:


Sotillo, 8 de mayo de 2003


Esta es una carta con sello de urgencia, y con destino: “el cielo”, ese cielo que tú andabas buscando a tu manera, y que tanto anhelabas.

Hoy despedimos tu cuerpo mortal, aquí presente, delante del único Dios que ya te ha salvado.

¡Hijo!, estamos toda la familia unida, desbordada de cariño y admiración por ti. Nuestra pena es muy honda. En esta Iglesia del Sotillo, donde tantas veces tu madre y tu abuela hemos suplicado por tu vida, ahora ya la tienes. La tienes allí en el cielo, donde gozarás de la paz y la alegría inmensa.

Es posible que tardemos un poquito en vernos de nuevo, pero tu espíritu se ha quedado aquí, nos has unido. Se ha vivido tu muerte con amor, con mucho amor. ¡Has podido por fin reunir a toda tu familia hijo!, ¡tu sueño se ha cumplido!

Todos contigo Jorge, para decir el último adiós a tu cuerpo en la tierra, esa tierra que tú tanto has disfrutado cuando eras pequeño, cerca del Hoyo, donde jugaste tanto. Estás al lado de las montañas, en el sitio que tú querías, rodeado de otros seres queridos que ya se fueron también.

Te has ido en primavera, y hoy el sol brilla para ti, y las flores del campo se alegran también en esta mañana porque ya tú descansas en paz.

Perdona hijo los fallos que todos hallamos podido tener contigo, tus carencias de afecto y comprensión hacia tu enfermedad. Nos quedan a todos tus cartas, cartas de un ser maravilloso que eras; la esencia de tu alma, que seguirá viva en nosotros hasta el momento final; el gozo de saber que sigues aquí, pero de distinta manera, y que tu recuerdo será permanente en nuestros corazones; y sobretodo, la certeza de que algún día celebraremos juntos el encuentro en ese cielo donde tú ya estás.

Hijo querido, desde el lugar de gozo donde te encuentras, pide tú más bien por todos nosotros. Ha ocurrido un milagro. Con tu marcha, nos has unido. ¡Eras grande cariño!, y sigues siendo grande. Ahora eres verdaderamente un ser de luz. Felicidades.

Un abrazo de todos con el amor más grande que se puede dar.

Tu madre




2 comentarios:

  1. Triste y valerosa despedida de una madre al hijo que se fue a destiempo.
    Abrazos

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